Me llamo Alejandro Silva, nací en Zaragoza en 1986 y soy periodista. Mi palabra favorita en español es “libélula”, que comparte raíz con “equilibrio”. Sigo resistiéndome a despojar de sus tildes a los pronombres demostrativos.

Ésta es la versión corta de “Sobre mí”.

La versión larga tiene 556 palabras y empieza así:

Tenía 9 años, tal vez 10, cuando vi por la tele El inglés que subió una colina pero bajó una montaña. No me interesó el romance que vertebra el argumento, pero quedé prendado de la locura de todo un pueblo por aumentar en 20 pies la altura de un cerro estéril. Sentí devoción por aquellos galeses comprometidos con dejar las cosas mejor que como las encontraron.

Yo también lidiaba cada tarde después del cole por elevar unos milímetros mis construcciones de madera. Al terminar, narraba la demolición imitando a los periodistas de la radio, en lo que seguramente fueron mis primeros pinitos como cronista.

En la piel de un violento corsario, en una sesión de radio teatro
En la piel de un violento corsario, en una sesión de radio teatro

Así ha sido desde que empecé en esto del periodismo, en 2005. De redacción en redacción, sin pausa. Tras pasar en Zaragoza por una agencia de noticias y un periódico digital llegué en mi último año de carrera a la redacción de Aragón Radio. Desde sus micrófonos, me puse al frente de un programa sobre la montaña aragonesa y los deportes de aventura (“De aventura, que no de riesgo”, me insistían quienes se ganan la vida con el rafting y la escalada).

Me enamoré perdidamente de la radio. Al año siguiente me alejé de la ciudad del viento para cursar el Máster de Radio Nacional de España. Seguidamente entré a formar parte de la plantilla de la radio pública. Pasé el primer año en el área de Cultura, con presencia habitual en El Ojo Crítico y con un pequeño programa propio en Radio 5. Jamás olvidaré la dulce crueldad a la que me sometió Fernando Arrabal en una entrevista ni las carcajadas de Jerry González el rato que pasamos encerrados en un ascensor.

Entrevistando a Ketama en Senegal
Entrevistando a Ketama en Senegal

El segundo año, mis días se convirtieron en noches como miembro del equipo de madrugada de En Días Como Hoy. La cultura dio paso a otro tipo de informaciones: el fin de la actividad armada de ETA, Grecia al borde del abismo y la sombra de un rescate que muchos querían llamar de otra forma.

Mi contrato en RTVE terminó, pero yo sigo escribiendo para ser escuchado. Desde mediados de 2012 soy guionista de audioguías para museos como el Thyssen-Bornemisza y el Guggenheim, entre otros. Gracias a este trabajo he caminado junto al gruñón de Cézanne en las laderas del monte Sainte-Victoire; he hablado a solas con las mujeres de Picasso; he llorado de pena con Darío de Regoyos y de risa con The Visitors.

También hago radio ficción con niños, en campamentos donde ellos crean y dan voz a sus propias historias.

Una sesión de radio teatro en el Museo Thyssen

He encontrado en la universidad una ventana al futuro. Desde febrero de 2014 participo en la Universidad de Zaragoza en un Proyecto Europeo sobre comunicación, redes sociales y open-data. Soy consciente de la trascendental e inacabada transformación del periodismo tras la irrupción de Internet. Y no pienso quedarme atrás.

Ahora que el valor del esfuerzo ha perdido peso en los mercados, encuentro en el deporte un modelo de sana competencia. En la carrera los adversarios son la distancia hasta la meta, la climatología, el cansancio y, por supuesto, uno mismo. Trato de aplicar la misma filosofía a lo laboral. La ascensión es dura, pero las vistas merecen la pena.

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